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    Quizás por pasar por aquí, por este lugar del Universo, y no ser específicamente “de aquí”, la humanidad, el ser de humanidad, debe permanecer con toda su atención en su estancia en este tránsito. 

    En relación a sus ‘haceres’: atención a sus haceres. Porque en la medida en que no está atento y alertado de sus posiciones, estos haceres, estas realizaciones se debilitan rápidamente, se cansan muy prontamente.

    Quizás la volatilidad de la especie… quizás sus aires de grandeza y de logro… y también, quizás, su decaída y precipitada indolencia cuando no adquiere, consigue, logra o establece un control y un dominio, cuando eso no ocurre, se deja llevar por... ”otros” y asume roles que no le corresponden.

    Quizás, quizás la especie humanidad pertenezca a una especie en tránsito; que, para que este sea fructífero, debe permanecer atento y alerta en su estancia. Y así cumplir con su presencia.

    Y en ese “quizás” –que nos deja en que “quizás sí” o “quizás no”-… para reforzar esta secuencia que nos brinda la Llamada Orante, posiblemente sea suficiente con repasarse –re-pasarse- en los haceres, los proyectos, las ideas, las posturas… que a lo largo del recorrido de cada uno han tenido que cortarse, dejarse… y permanecen aquellas que reciben la atención y la alerta.

    Al hacerlo, es fácil descubrir que atrás se han quedado, o permanecen, proyectos, intenciones, haceres… que, con el mínimo descuido, se han quedado.

    Si asumimos esa recomendación orante, estaremos en disposición de recuperar algunas propuestas, estaremos en condiciones de pulimentar algunas estancias, aclarar algunas actitudes… y, en genérico, darse cuenta de si se está en lo que se está con el interés de la estancia; con la atención y la alerta suficiente. Porque en la medida en que así no ocurra, nuestra carencia, nuestra falta de participación, repercutirá en nuestro entorno de tal forma que dificultará las labores de otros.

    Y aunque no se sea tan importante, sí el deber de ser consecuente con lo que se siente, lo que se piensa y lo que se hace… es menester que ocurra, porque así es posible que brote la sinceridad, y con ello aparezca la claridad de los seres, la confianza mutua y la solidaria participación.

    En caso contrario, aparecen sectores, tendencias, prejuicios, negaciones…; en definitiva, distorsiones en nuestro hacer y distorsionantes actitudes que perjudican al entorno.

    El Sentido Orante nos advierte de nuestra fragilidad… y nos conduce a ser consecuentes con la posición que nos corresponde. Y cada cual tiene una, dos o tres… No importa el número: una posición. En la medida en que la cumple con atención y alerta, esta permanecerá. Y no solamente permanecerá sino que continuará, se renovará… y será referencia para otras actividades, circunstancias, futuros… etc.

    En la medida en que el ser da cumplimiento a su posición, se convierte en referencia para otros. Y así nos podemos referenciar y, en consecuencia, darnos cuenta de la ligazón, de la comunión de la vida.

    Y después de circunstancias y días diferentes, motivados por costumbres, normas, leyes… se vuelve, en teoría –en teoría-, a lo previo a este ínterin que ha transcurrido. Considerar eso es un error. Sí; porque… no somos los mismos. 

    Esa es la importancia de sentirse transcurrir: saber que cada día somos diferentes, porque el AMA-NECER nos aporta nuevas características, nuevas influencias. De ahí que al volver –teóricamente, que no en realidad- a la teórica rutina –que no la hay, si sabemos ama-necer-, debamos alertarnos y prestar atención a lo que la demanda de nuestro ser, de nuestra comunidad, de nuestra convivencia, de nuestro proyecto… nos pide. 

    Cada vez que un ser se embarca –y siempre está embarcado-, pero cada vez que se embarca en consciencia en un proyecto, como escuchábamos al principio, tiene que prestarle una atención y una alerta a su hacer, continua, para poder navegar…

    Sí, para poder navegar sin error; con la guía clara, con el timón correcto.

    Esto nos lleva –en nuestra atención, en nuestra alerta- a propuestas, a promesas de nuevas coordenadas dentro de ese “navegar”, de esa bitácora de navegante que se tiene, hacia donde se va.

    Y se va hacia la consciencia plena. Y se va hacia la integración contemplativa. Y se va hacia la inmortalidad consciente. Y se va hacia la liberación de los apegos. Y se va hacia el descubrir permanente. Y se va hacia la consciencia de Amor. Y se va hacia la fusión con lo Eterno. O sea que sí, que sí se sabe hacia dónde se va.

    Y eso hay que tenerlo presente. Y se va hacia todas esas características e infinitas más. Y se va… cuando la atención y la alerta están conscientes, están en ejercicio.

    Que no es algo nuevo, no. Eso es lo que ha permitido que la especie transite por este lugar del Universo: ha prestado atención a su entorno, ha descubierto, se ha alertado de los pros y los contras… y así ha permanecido y ha evolucionado, gestando recursos y medios para hacer sus proyectos.

    Pero también, en esa evolución, se ha cargado de soberbia, de orgullo, de vanidad, y ha esclavizado y se esclaviza… con su entorno y con lo conseguido.

    Es necesario, en consecuencia, renovarse en esa atención, puesto que la virulencia de la comodidad, la virulencia de “la seguridad” –entre comillas-, la virulencia de la propiedad… está viva. Y tiende a adherirnos, a hacernos costra y a impedir nuestra navegación.

    Ahora bien, si sabemos custodiar con la atención y la alerta adecuadas, construiremos diariamente una visión amplificada, nueva… que nos dará la consciencia liberadora y el hacer cotidiano impecable.

    Cuando se hace costra la estancia, el transcurrir se hace casi imposible. 

    Las ansias de seguridad y apego aparecen preponderantes.

    El miedo susurra mentiras para aquietarse…

    Y en esa medida no hay renovación. Las expectativas quedan lejanas. Dejan de ser proyecto de “hoy”.

    Y así es fácil ver los deterioros reinantes, a los que –curiosamente- poco a poco la mayoría se acostumbra: se adapta a vivir en el basurero. 

    Y es fácil caer en buscar en los residuos… y casi olvidarse de las materias primas: esas que en algún momento nos hicieron soñar, fantasear… 

    Y que muchas de esas ensoñaciones y fantasías eran simples propagandas del entorno, para manipularnos. Y otras que no lo eran, las que amanecían repentina e inesperadamente, rápidamente se abolían por lo estable, por lo ordenado, por lo vulgarmente y cotidianamente ejercitado.

    Sí. “La perseverancia –atenta y alertada- trae ventura”.

    Pero si no se la cuida, si se la descuida, si se la altera por… justificaciones y justificaciones y más justificaciones… con ellas se justifica estar en la basura, tratando de encontrar algún vestigio.

    Unas posiciones de reconocer, de aprender, de cambiar… nos capacitan para incentivar esa atención y esa alerta. Nos apartan de radicalismos, de imposiciones, de ¡malentendidos!… y nos abren los espacios a las admiraciones, a lo solidario, a lo compartido. ¡Sin comparaciones!

    Dejarnos moldear por las evidencias, asumir las sinceridades, promover el desarrollo propio y ajeno, sin ataques, sin ¡demandas!, con ayudas, cuidados y ¡entregas!..., todo ello está encuadrado en una revolución del espíritu.

     

    En una revolución de nuestra Fe hacia el Misterio Creador. 

    En una Revolución hacia nuestro latido de Amor.

    En un acondicionamiento nuevo en torno a nuestra comunidad entre los seres, nuestra solidaridad. 

    Y en una adecuación de nuestro aliento espiritual sensible, a las adaptaciones que en cada caso se produzcan, con el claro objetivo –sea cual sea la posición- de que esa energía sutil nos conduce a elevar y amplificar nuestra capacidad de amar, nuestra capacidad de entrega. Hacer, de nuestros sentidos, sentires trascendentes… que no se quedan en lo posesivo; que alientan lo vaporoso.

    La Creación rebosa piedad… sobre la vida. 

    Saber recogerla… es engrandecer nuestro estar… y situarlo en un transitar brillante, decoroso, bello, artístico.

    ***

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    Perhaps by passing through here, through this place in the Universe, and not being specifically "from here", humanity, the being of humanity, must remain with all its attention on its stay in this transit.

    In relation to their ‘doings': attention to their doings. Because to the extent that you are not attentive and in alert of your positions, these "doings", these realizations, weaken quickly, get tired very quickly.

    Perhaps species volatility... perhaps its airs and graces of greatness and achievement... and also, perhaps, its decadent and precipitate indolence when it does not acquire, achieve, manage or establish control and dominance, when that does not happen, it lets itself be carried away by... "others" and assumes roles that do not correspond to him.

    Perhaps, perhaps the human species belongs to a species in transit; that, for it to be fruitful, it must remain attentive and alert during its stay. And thus fulfil its presence.

    And in that "perhaps" -which leaves us with "perhaps yes" or "perhaps no"-... to reinforce this sequence that the Prayerful Call offers us, it may be enough to review -to re-pass- in tasks, projects, ideas, positions... that throughout the journey of each one have had to be abandoned, left behind... and those that receive attention and alert remain.

    In doing so, it is easy to discover that with a minimum of negligence, projects, intentions, and actions... are left behind, or remain.

    If we take on board this prayerful recommendation, we will be in a position to recover some proposals, we will be able to polish up some stays, clarify some attitudes... and, in general, realize whether we are in what we are with interest of the stay; with enough attention and alertness. Because to the extent that this does not happen, our lack of participation will affect our environment in such a way that it will hinder the work of others.

    And although it is not so important, the duty to be consistent with what one feels, thinks and does... must happen, because in this way it is possible for sincerity to emerge, and with it, clarity of the beings, mutual trust and solidarity participation appear.

    Otherwise, sectors, trends, prejudices, denials appear…; in short, distortions in our doing and distorting attitudes that harm the environment.

    The Prayerful Sense warns us of our fragility... and leads us to be consistent with the position that corresponds to us. And everyone has one, two or three... The number doesn't matter: a position. As long as one fulfils it with attention and alertness, it will remain. And not only it will remain, but it will continue, it will be renewed... and it will be a reference for other activities, circumstances, futures... etc.

    To the extent that the being fulfils its position, it becomes a reference for others. Thus we can take reference and, consequently, being aware of the bond, of the communion of life.

    And after different circumstances and days, motivated by customs, norms, laws... we turns, in theory -in theory- to the previous thing to this interim. To consider this is a mistake. Yes; because... we are not the same.

    That is the importance of feeling that we are passing through: knowing that every day we are different, because the LOVING DAWN gives us new characteristics, new influences. That is why, when we return -theoretically, but not in reality- to the theoretical routine –that it does not exist, if we know how to dawn to love- we must be alert and pay attention to what our being our community, our coexistence, our project demands... asks us.

    Every time a being embarks -and he is always embarked- but every time he embarks in conscience on a project, as we heard at the beginning, he has to pay attention and alert to his doing, continuously, in order to navigate...

    Yes, to be able to navigate without error; with clear guidance, with the right rudder.

    This leads us -in our attention, in our alert- to proposals, to promises of new coordinates within that "sailing", of that navigator's log that one has, where one is going.

    And one goes towards full consciousness. And one goes towards contemplative integration. And one goes towards conscious immortality. And it goes towards liberation from attachments. And it goes towards permanent discovery. And it goes towards Love-consciousness. And it goes towards fusion with the Eternal. So yes, we do know where we are going.

    And this must be borne in mind. And one goes towards all those characteristics and infinite more. And one goes... when attention and alertness are conscious, in exercise.

    That is not something new, no. That is what has allowed species to travel through this part of the Universe: it has paid attention to its environment, it has discovered, it has been alerted to the pros and cons... and thus it has remained and evolved, generating resources and means to do its projects.

    But also, in this evolution, it has been loaded with arrogance, pride, vanity, and has enslaved and enslaves itself... with its environment and with what it has achieved.

    It is therefore necessary to renew oneself in that attention, since virulence of comfort, virulence of "security" -in quotes-, virulence of property... is alive. And it tends to stick to us, crust over us and to impede our navigation.

    Now, if we know how to take guard with due attention and alertness, we will build up daily an amplified, new vision... that will give us the liberating consciousness and the impeccable daily doing.

    When the stay becomes crusted, passing through becomes almost impossible.

    Eagerness for security and attachment appear predominantly. 

    Fear whispers lies to keep one's mind at rest...

    And to that extent there is no renewal. Expectations are far away. They are no longer a "today" project.

    And so it is easy to see the prevailing deterioration, to which -curiously- most people are gradually becoming accustomed: they are adapting to living in the dump.

    And it is easy to fall into looking for waste... and almost forget about raw materials: those that at some point made us to dream fantasize...

    And many of these dreams and fantasies were simple propaganda of the environment, to manipulate us. And others that were not, that dawned suddenly and unexpectedly were quickly abolished by the established, the ordered, by the vulgar and the daily exercised.

    Yes, "Perseverance -attentive and alert- brings good fortune".

    But if it is not taken care of, if it is neglected, if it is altered by... justifications and justifications and more justifications... with them, being in the rubbish is justified, trying to find some vestige.

    Positions of recognition, learning, change... enable us to encourage this attention and alertness. They keep us away from radicalism, from impositions, from misunderstandings!... and they open up spaces for admiration, for solidarity, for sharing. Without comparisons!

    Letting us be shaped by evidence, assuming sincerity, promoting the development of others, and ourselves without attacks, without demands!, with help, care and dedication!..., all this is part of a revolution of the spirit.

    In a revolution of our Faith towards the Creator Mystery. 

    In a Revolution towards our heartbeat of Love.

    In a new conditioning around our community, our solidarity among beings.

    And in an adaptation of our sensitive spiritual breath, to adaptations that occur in each case, with the clear objective -whatever the position- that this subtle energy leads us to elevate and amplify our capacity of love, our capacity of dedication. To make our senses transcendent feelings... that does not remain in the possessive; that encourage the vaporous.

    Creation overflows with piety... on life.

    To know how to gather it... is to enlarge our being... and to place it in a brilliant, dignified, beautiful, artistic journey.

    ***

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    El evidente mandato del miedo, socialmente instaurado –que es un plus más del que cotidianamente se tenía-, se amplifica con el secuestro personal. Un secuestro que puede ser desde estructural, casero, hasta un secuestro personal, individual, de separación, de prejuicios…

    Todo esto lleva al ser a un desconcierto, puesto que si sigue dando cauce al amedrentamiento producido por el miedo, si sigue secuestrado… y en consecuencia ya obediente y fervoroso devoto del mando, del mandato, también puede provocar una huida hacia cualquier lugar de la consciencia, en forma de ira, tristeza o desespero.

    Evidentemente también, sucede que, bajo esta característica, las tendencias personales de preocupación, angustia, ansiedad, prejuicio, violencia… se ven aumentadas. El sujeto busca la importancia personal, busca “su” importancia personal para justificar sus propuestas, a la vez que se siente culpable. Pero también exige –exige- perdón o… lástima.

    Se va haciendo un conglomerado de humanidades que justifican la NO ESCUCHA de otras propuestas, en base al salvamento personal.

    Por supuesto, el victimismo cotidiano se ve acrecentado ¡por cualquier circunstancia! Ya no existen esas categorías de si esto es importante o esto es banal. No, no. Ahora todo puede ser importantísimo. Y, de hecho, se va perdiendo precipitadamente el afecto, el respeto, el cuidado… y cada ser se resguarda en su gueto ¡como si nada nunca hubiera escuchado!

    Se constituye en centro, y todo tiene que girar en torno a su desgracia, su preocupación, su obsesión o su… ¡desgarro!

    Incapaces se muestran las humanidades, de resurgir, de reclamar al coraje, al valor, a la valentía, a la aceptación, al reconocimiento… y, a partir de todo ello, un claro y determinante deseo de cambio, de modificación.

    Pero no. Entre los victimismos de unos y las quejas de otros, se compone el juego de damas: dispuestos a comerse, dispuestos a distanciarse. 

    El panorama no es –y se queda mucho en el tintero-… el panorama no es navideño. No, no. No se hace honor al nacer, no se hace honor al amanecer.

    El Sentido Orante nos describe hoy lo que transcurre, que probablemente a todos nos suene y nos parezcan reacciones “normales”, lo cual indica ciertamente que hemos perdido, que se han perdido las verdaderas reacciones: esas que se reponen ante cualquier incomodad; esas que son capaces de “respetar” la reacción de otros, ante nuestra “aparente” normalidad.

    Se han ido perdiendo esas reacciones ‘clarificantes’ que “hacen y dejan hacer”. Y más bien aparecen esos paternalismos de gobierno y de Estado, y el ser empieza a gestionarlo. Y ahí aparecen los policías de visillos y balcones, que se extienden luego a los más cercanos.

    ¡Es urgente! –nos demanda la Llamada Orante-, es urgente disolver todos esos elementos ¡y recoger todas las semillas que se han plantado en nosotros! Re-escuchar lo que hemos vivido, y que era capacitante, que era posibilitante, pero que se dejó ahí… como si nada hubiera pasado. Y se atiende más bien a lo que ahora pasa. Pero lo que ahora pasa… es una ínfima parte de lo que está por pasar. 

    Y para ello… hay que tener las suficientes expectativas de recursos de lo que yo conozco de mí y de lo que los demás conocen de mí.

    La Providencia nos sitúa en situaciones en las que nuestro criterio, nuestro punto de vista, puede parecer hasta beatífico. Y seguramente lo es –o puede que lo sea-, pero precisamente si así lo es, debe saber escuchar, ver el tipo de reacciones que el entorno nos da. Como hemos dicho en multitud de ocasiones: el mundo no fue hecho a nuestra medida; nosotros nos tenemos que amoldar a las medidas del mundo.

    ¡Y nos han dado capacidades y recursos para ello!

    Y el Sentido Orante, la Llamada Orante es nuestra principal garantía, nuestro fundamental recurso. 

    Es lo que nos descubre, es lo que nos orienta, es lo que nos pone en evidencia la valentía para que las justificaciones desaparezcan, y encarnemos el cada día, el cada amanecer, con una nueva sonrisa, con una actitud renovadora, rehabilitadora.

    Que ese orgullo, seamos capaces de mostrarlo ante lo Eterno, ¡no ante los demás! Ante los demás ¡es fácil! Y si presentamos nuestro orgullo y nuestra soberbia y nuestra importancia personal, ante el Misterio Creador, probablemente terminemos –casi antes de empezar- con disolverlo, con arrepentirnos, sintiendo el perdón de lo Eterno.

    Ahí es donde hay que presentar la soberbia de la vanidad. Ahí: en ese estrado de la Creación. ¡No en el estrado cotidiano! Ahí siempre se encontrarán víctimas. Siempre. 

    En cambio, cuando esa prepotencia se muestra ante lo Orante, ante el Misterio Creador… primero hay que “ser capaz” –y es importante serlo- y después vendrá… ¡vendrá!, ¡viene!... el desenlace de nuestra prepotencia, convertido en un lago en calma –“convertido en un lago en calma”-, en una serenidad… ¡embadurnados con ternura!

    No se puede ceder a la inclinación costumbrista y a las justificaciones para mantener posturas de ostracismo, de sectarismo; en definitiva, posturas reaccionarias que no favorecen la convivencia, que no ayudan al compartir.

    Este momento de humanidad requiere EL ESFUERZO: el que reconozcamos nuestra fuerza; nuestra fuerza de Amor. Sí, esa que sabemos que hemos vivido, que hemos compartido. Esa fuerza amorosa que nos hace ser corderos, y no lobos. Esa fuerza amorosa que cree, cree en los demás, que confía en los demás… aunque luego la resultante no sea la que se espere: ¡da igual! La confianza no puede ser condicional. La confianza es perseverante… y moldeable. 

    ¿Acaso no damos esa pequeña confianza al niño, cuando quiere ayudar? ¿Acaso no damos otro poco de confianza? ¿Desconfiamos acaso cuando rompe la taza o cuando esconde algo que debería expresar? No. Nos amoldamos. Sí; nos amoldamos, pero a la vez delegamos responsabilidad.

    La confianza, en ningún caso puede ser un lazo que cobije y que inutilice los recursos de los demás.

     La confianza es liberadora, porque nos hace sentirnos que otros creen en nosotros, ¡pero que no nos obligan a creer lo que ellos creen, claro!

    Salir de la encrucijada con las expectativas de soltar el lastre de todo lo que hemos comentado, es la respuesta que nos da la Oración, es la implosión que nos recomienda para dar un salto cualitativo en CALIDADES.

    En muestra de nuestra escucha orante, y en consecuencia nuestra atención a incorporar lo que nos corresponda de esta llamada de atención… podemos exclamar:

    ¡TEN PIEDAD!

    ¡Sí! Ten piedad, Misterio Creador, en base a tu Llamada Orante, con todos los que acudan a tu Misterio. Sabemos que no hace falta pedirla; que se emana de Ti cuando nosotros nos abrimos. 

    Pero es menester recordarlo, y no avergonzarnos por pedir. Porque no se trata de pedir, se trata de recordarnos a nosotros que la Piedad del Eterno está ahí dispuesta. Pero debemos acudir a mostrarnos, a decirnos, a decir-LE, lo que ya sabe. Pero, con ello, escucharnos a nosotros mismos.

    Y es el esfuerzo cotidiano de cada detalle, de cada momento, de cada oportunidad. No se trata del gran cambio, de la gran estrategia… del mando militar que ordena que se haga así o asao. ¡No! Eso son de nuevo vanidades y soberbias.

    .- ¿Y qué puedo hacer ante la mentira?

    .- ¡Pues no mientas!

    .- Es que… –¡qué frase!: es quees que los demás mienten.

    .- ¡Ah! Será responsabilidad de ellos.

    No por eso voy a perderles la confianza. Yo sé voluntariamente no mentir.

    Tanta soberbia y vanidad para muchas cosas, y para las pequeñas diarias: “es que no sé”, “es que no puedo”

    Hay que atreverse a dar testimonio de lo que somos como especie, como humanidad… e ir abandonando diariamente todo ese vestigio colonial y colonialista de posturas que buscan el agradecimiento, pero que por otra parte atacan a los que no son de su bando. 

    Penoso. “Penoso”.

    Si nos han traído a la vida es porque la confianza del Eterno es evidente. Si nos han traído a la vida es porque nos han dado recursos para ser un ejemplo de equilibrio, de armonía. ¡Si nos han traído y nos permiten la vida!... es porque esperan que expandamos nuestros medios, nuestros ¡talentos!

    Hagamos honor a la vida, a “el vivir” de cada día.

    Cada jornada que pase sin redimir, es un nuevo peso para seguir… 

    ¡Por favor!...

    ***

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    The obvious socially established mandate of fear -which is a bit more than it was daily experienced- is amplified by personal kidnapping. A kidnapping that can range from structural, domestic, to personal, individual, separation, prejudice kidnapping...

    All this leads the being to bewilderment, because if it continues to give way to fear, if it continues to be kidnapped... and therefore already obedient and fervent devotee of the command, of the mandate, it can also cause an escape into any place of consciousness, as anger, sadness or despair.

    Obviously, it also happens that, under this characteristic, personal tendencies of worry, anguish, anxiety, prejudice, violence... are increased. The subject seeks personal importance, seeks "his" personal importance to justify his proposals, while feeling guilty. But he also demands -demands- forgiveness or... pity.

    A conglomeration of humanities is being made which justifies NOT LISTENING to other proposals, based on personal rescue.

    Of course, everyday victimhood is increased by any circumstance! There are no longer any categories of whether this is important or banal. No, there are not. Everything can be very important now. And, in fact, affection, respect and care are being lost very quickly... and each being is sheltered in his ghetto as if he had never heard anything!

    It becomes the centre, and everything has to turn around its misfortune, its worry, its obsession or its... tear!

    Humanities are incapable of re-emerging, of demanding courage, bravery, acceptance, and recognition... and, from all this, a clear and determining desire for change, for modification.

    But it doesn’t. Between the victimhood of some people and the complaints of others, the game of checkers is composed: ready to eat each other, ready to distance from each other.

    The outlook is not -and remains very much in the dark-… the outlook is not Christmassy. No, it isn’t. No honour is given to birth; no honour is given to dawn.

    The Prayerful Sense describes to us today what is happening, which probably sounds and seems "normal" to all of us, which certainly indicates that we have lost, that true reactions have been lost: those that recover from any discomfort; those that are capable of "respecting" the reaction of others, in the face of our "apparent" normality.

    These 'clarifying' reactions that "do and let do" have been lost. And rather, those paternalisms of government and state have appeared, and the being begins to manage it. And that's when the curtain and balcony police appear, and then it is spread to those closest to them.

    It is urgent! –the Praying Call demands-, it is urgent to dissolve all these elements and collect all the seeds that have been planted in us! Re-listen to what we have experienced, what made us capable, and enabling, but it was left behind… as if nothing had happened. And it is more about what is happening now. But what is happening now... is a tiny part of what is about to happen.

    And therefore... you have to have sufficient expectations of resources from what I know about myself and what others know about me.

    Providence places us in situations where our criteria, our point of view, may seem even beatific. And surely it is -or maybe it is- but if it is so, it must know how to listen, seeing the kind of reactions that the environment is giving to us. As we have said on many occasions: the world was not tailor made for us; we have to adapt to the measures of the world.

    And we have been given skills and resources to do so!

    And the Prayerful Sense, the Prayerful Call is our main guarantee, our fundamental resource.

    It is what discovers us, it is what guides us, it is what shows us the courage to make justifications disappear, and we embody every day, every dawn, with a new smile, with a renewing, rehabilitating attitude.

    May we be able to show this pride before the Eternal, not before others! In front of others, it's easy! And if we present our pride and arrogance and our personal importance before the Creator Mystery, we will probably end up -almost before we start- dissolving it, repenting, and feeling the forgiveness of the Eternal.

    That is where the haughtiness of vanity is to be presented. There: on that stage of Creation, not on everyday stage! There you will always find victims. Always.

    On the other hand, when this arrogance is shown before the Prayerful, before the Creative Mystery... first we must "be able" -and it is important to be so- and then it will come... it will come!... the outcome of our arrogance, converted into a calm lake -"converted into a calm lake"- in a serenity... smeared with tenderness!

    You cannot give in to traditional inclination and to justifications for maintaining positions of ostracism, of sectarianism; in short, reactionary positions that do not favour coexistence, that do not help sharing.

    This moment of humanity requires EFFORT: that we recognise our strength; our strength of Love. Yes, the one we know we have experienced, that we have shared. That loving power that makes us lambs, and not wolves. That loving strength that believesbelieves in others, that trusts in others… even if the results are not what were expected: it doesn´t matter! Trust cannot be conditional. Trust is perseverant... and mouldable.

    Do we not, perhaps, give the child that little bit of trust when he wants to help us? Do we mistrust when he breaks the cup or when he hides something he should express? No. We adapt to it. Yes; we adapt, but at the same time we delegate responsibility.

    Trust, in no way, can be a bond that takes over and dissipates the resources of others.

    Trust is liberating, because it makes us feel that others believe in us, but that we are not forced to believe what they believe, of course!

    Coming out of the crossroads with the expectations of releasing the burden of everything we have commented, is the answer that Prayer gives us, it is the implosion that recommends to us to give a qualitative leap in QUALITIES.

    As a sign of our prayerful listening, and consequently our attention to incorporate what corresponds to us from this call for attention... we can exclaim:

    HAVE MERCY!

    Yes! Have mercy, Creator Mystery, on the basis of your Prayer Call, on all people who come to your Mystery. We know that there is no need to ask for it; it emanates from You when we open up ourselves.

    But we need to remember this, and not be ashamed to ask for it. Because it is not about asking, it is about reminding us that the Mercy of the Eternal is there, ready. But we must come to show ourselves, to tell ourselves, to tell-HIM, what he already knows. But, doing so, we listen to ourselves.

    And it is the daily effort on every detail, on every moment, on every opportunity. It is not about the great change, the great strategy... of military command that orders this or that to be done. No! That is again vanity and arrogance.

    .- And what can I do in the face of lies?

    .- Just!, don't lie! 

    .- It's that... -what a sentence!: it’s- it's that the others are lying.

    .- Ah! It will be their responsibility.

    That doesn't mean I'm going to stop trusting them. I know voluntarily not to lie.

    So much pride and vanity for many things, and for the small daily ones: "I just don't know", "I just can't"...

    We must dare to give testimony of what we are as a species, as humanity... and abandon daily all that colonial and colonialist vestige of positions that seek gratitude, but on the other hand they attack those who are not on their side.

    Painful. "Pitiful".

    If we have been brought to life it is because the trust of the Eternal is evident. If they have brought us to life it is because they have given us the resources to be an example of balance, of harmony. If they have brought us and they allow us to live!... it is because they expect us to expand our means, our talents!

    Let us honour life, the “living” of everyday... 

    Each day that passes without redeeming, is a new weight to carry on... 

    Please!...

    ***

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    Transitar… haciéndose futuro, y permanecer a la vez, es una sintonía que ocurre de manera Providencial.

    No es una línea recta. Es una ondulante espiral que no tiene límites. 

    Vibrar a la vez en lo transitable y lo permanente, nos hace separarnos del mundo dual.

    Y hoy, el Sentido Orante nos recuerda que estamos en un lugar de tránsito, como este espacio en el que nos llama la Oración. Pero a la vez es un lugar permanente, que constantemente nos acoge para que seamos capaces de ser un ETERNO FUTURO… transitando en el presente y teniendo constancia del pasado.

    Justo hoy, con la noche más larga y el día más corto. Justo hoy, cuando en un lugar el invierno tirita, y en otra posición el calor se hace sudor. Y a la vez, simultáneamente, conviven, comparten.

    Sin que sea “casual”, además los astros nos dicen que los grandes gigantes de Júpiter y Saturno están cerca. A millones de kilómetros, claro. Como si la sintonía fuera precisa y necesaria para tener capacidad de esgrimir los recursos propios, y hacerse sintonía con los demás, en consenso. En un consenso libertario, sin dudas, sin imposiciones, sin miedos.

    Y así fue como hace 29 celebraciones… se transitó por estos espacios, con la aparente idea de parar y “ya seguiremos”. Pero la real idea era “continuar” transitando hacia futuros, pero dejando la permanencia, la constancia… que ahora –una vez más- nos acoge.

    Y bajo la Llamada Orante, pasados estos… ¿tiempos?, podemos asegurar… –los que gestamos intermediariamente todo el proyecto- podemos asegurar que LA IMPRONTA PROVIDENCIAL estuvo, ¡está!… con la idea, con su desarrollo, con su evolución, con sus aportes, con sus novedades. Todo ello no exento de dificultades, de incomodidades, de malos entendidos… Sí. He ahí una prueba Providencial: a pesar de todos los inconvenientes que pesan…, el impulso de expansión, el impulso de florecer continuamente está ahí misteriosamente.

    Y a nuestro través se ejercita, se muestra. 

    Nuestra participación es… representativa, intermediaria. 

    Y eso nos conmueve, nos asombra. 

    Y al decir orante, nos impulsa a transmitir estas evidencias… para los que se incorporan, para los que llegan: para que esta plasticidad misteriosa, providencial, cada ser la incorpore a su vivir diario. Y sea presente, pasado y futuro a la vez. Y sienta cómo, el dejar de ser el protagonista y pasar a ser equivalentes, intermediarios, representantes… supone “liberación”. Supone desposeerse de esa importancia personal que tanto se ejerce en el nombre de poseer verdades diarias, cotidianas, pero que minan diariamente los procesos creativos.

    De ahí que… sea, de nuestra parte –como intermediarios, como representantes, como títeres del Misterio Creador-, asumir esa presencia, sentirla y ejercitarla con ¡rigor! Un rigor que no castiga, que no persigue, pero que está atento, ¡muy atento!, a que los dones de la Providencia se respeten, ¡se noten!

    Y así permanezcan las consciencias, con la responsabilidad, con el cuido que nos tienen, pero insisto, con el rigor de ser custodios de lo que llega sin pedirse, de lo que aparece sin aguardarlo.

    ¡Ay!... Sí. ¡Ay! de exclamación y “hay” de haber; de haber un sinfín de recursos, que en la medida en que sabemos custodiarlos rigurosamente, nos vamos asombrando más, nos vamos aspirando más, reforzando nuestras decisiones, ¡alertándonos de inmediato! ante cualquier incidencia que, por pequeña, se solventa, pero que ¡si se deja!, permanece y… medra y medra.

    Esta Llamada Orante nos recuerda, no como pasado ni como presente ni como futuro, sino como “inmanente” –es decir, intrínsecamente en el área de la existencia y de la vida-, que somos receptáculos de mensajes, de ideas, de proyectos. Que estamos en comunión con lo viviente, en sintonía con los ideales y en consenso con los proyectos.

    Y es así como podemos –sin poder- transmitir lo revelado, cultivar lo descubierto y dejarse llevar con la atención y la alerta. Para que en los llamados “momentos difíciles, complejos o complicados”, tengamos nuestro ser… ¡presto, dispuesto, activo, preciso, exacto!

    Es la exigencia que ahora, en este tránsito, se nos pide como intermediarios para custodiar esa Providencia; para sentirse cada ser con la decisión clara de colaborar, ayudar, respetar y aceptar complacientemente la diversidad de versiones, visiones… y así evitar el arrogarse justicias, castigos o situaciones similares, gratuitamente.

    La confianza, no solamente en el deber servidor de cada uno, sino la confianza en “los otros”; los otros que son semejantes, los otros como sistemas vivientes y, obviamente, también los de nuestra estirpe de esta humanidad.

    No suplantemos, de ninguna manera, las capacidades, los recursos y las confianzas de otros. 

    ¿Acaso castigamos al niño cuando aún no sabe hablar, porque pronuncia mal? 

    ¿Acaso nos enfurecemos cuando el niño sube por primera vez a la bicicleta, y se cae? 

    No. Claro que no. Confiamos. Y cuando ya mantiene su equilibrio, confiamos más. Y así respetamos. Y así no nos hacemos nunca muleta de nadie.

    Pero a la vez, “pero a la vez” –simultáneamente- nos cuidamos, nos hacemos “interpendientes”. Con la idea de que cada ser ¡sienta!… sienta que en el otro y en el otro y en el otro, habrá acogida complaciente ante una necesidad. “Habrá acogida complaciente ante una necesidad”.

    Así que ¡no está reñido!... la confianza de cada ser en sí mismo y el respeto mutuo para que cada ser ejercite su Providencia… no está reñido con sentirnos unidos y saber, ¡con certeza!, que vamos a ser acogidos cuando la necesidad nos demande.

    Y es así que, estando transitando ahora en una humanidad con desespero, debemos aportar, con nuestra presencia, con el rigor del cultivo de la Providencia, esa CONFIANZA PLENA en nuestros ideales, en nuestros proyectos. Saber adaptarse sin renunciar. Apartar el enfrentamiento –ese que hace temblar-.

    A cada ser de humanidad se le demanda en razón a los talentos que la Creación le ha otorgado. Nunca se le pide más. Pero esa consciencia de que nunca nos van a pedir más de lo que podemos dar, es la consciencia Providencial. Pero si nos quedamos en la consciencia humana, y no nos ligamos a la creatividad, al cuidado, a la evidencia del Misterio Creador, si lo apartamos y ‘hedonizamos’ nuestra función, claro, entonces… el más cercano, el más lejano, el más próximo… nos exigirá, nos pedirá, ¡nos obligará! a dar más de lo que somos o tenemos.

    Y es fácil caer en la trampa del dominante, del dominador, y entonces sentirnos inválidos, sentirnos estúpidos, porque aquel, el otro o aquel nos critica, nos persigue, nos exige, ¡nos impone!…

    Y resulta que estamos aquí, en la Existencia, en la Vida, providencialmente dotados, y no nos exigen más de lo que somos. En consecuencia: no nos exigen, nos dejan fluir; bajo la referencia de la Creación, claro.

    ¿Vamos a permitir que alguien suplante esa referencia?

     De ninguna manera.

    Nuestro Auxilio es el Nombre del Misterio Creador, y bajo él –nos dicta la Llamada Orante- nos referenciamos, nos aliamos. Pero cuando alguien nos quiere aferrar a nuestro protagonismo, a nuestras bondades, a nuestras maldades, a nuestras envidias, a nuestras rabias, a nuestros prejuicios… debemos decir noNo.

    Si el Misterio Creador no me castiga, no me persigue, me respeta –misteriosamente, sí-, ¿con qué derecho alguien usurpa esa posición –burdamente, claro- y nos hace debilitar el vínculo con lo Eterno, y caer en la justicia de lo cotidiano? 

    “Esto se puede, esto no se puede, esto está bien, esto está mal…”.

    Mantener ese vínculo de referencia nos permitirá decir “NO” a la potencia que nos exige, que nos acusa y nos castiga. Decir “no”.

    Y decir “no” a nuestras propias posiciones, que con frecuencia caen en el victimismo o en el protagonismo cotidiano.

    Y decir “no” a la preponderancia del hombre sobre el hombre, es decir “sí” a la Providencia del Misterio, a la evidencia de su asistencia, a la constancia de su influencia, de su cuido, de su ¡AMOR!

    Y, por supuesto, esa posición no está desligada –como pudiera pensarse en una crítica fácil-… de nuestra búsqueda, de nuestro interés, de nuestro descubrir, de nuestro discrepar, de nuestro buscar, de nuestro aprender… ¡No! Es parte del calor Providencial.

    La alegría… Sí, la alegría de sentirse amparado por algo que no podemos controlar, por algo que no podemos dominar, por algo que no podemos ¡exigir!…, esa alegría es enorme.

    Sí. Porque cuando el ser de humanidad se arroga “funciones –permitamos la palabra- divinas”, sin conocerlas, y se erige en “juez y parte”, y otras cosas, genera este mundo en el que nos movemos diariamente. Genera ¡esas brechas bestiales de hambres y abundancias!, esas brechas ¡increíbles! entre masculinos y femeninos, esas brechas ¡terribles!... de cultura, de salud, de recursos.

    Y aunque estemos en ese terrible y dramático panorama, nuestra alegría providencial debe permanecer. Y saberse… intermediario de un mensaje liberador, de un proyecto de vida meditado, orado y contemplado, que anime a nuestra participación, que promueva entusiasmo… y disponibilidad servicial ¡que no pasa factura!, sino que está ahí dispuesta y disponible… sin permitir abusos, sin satisfacer egoísmos, sin justificar verdades.

    Sintámonos partícipes corporales, tangibles… de la Llamada Orante de hoy. Que nos implique… como seres de presencia. 

    PIEDAD

    ***

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  •  

    To transit... becoming future, and to remain at the same time, is a tune that occurs in a Providential way.

    It is not a straight line. It is an undulating spiral that has no limits.

    Vibrating in the transitory and permanent, at the same time makes us separate from the dual world.

    And today, the Praying Sense reminds us that we are in a transit place, like this one where Prayer calls us. But at the same time it is a permanent place, which constantly welcomes us so that we are capable of being an ETERNAL FUTURE... passing through the present and having a record of the past.

    Precisely today, with the longest night and the shortest day. Precisely today, when in one place the winter shivers, and in another one heat becomes sweaty. And at the same time simultaneously they live together, they share.

    Without it being "casual", the stars also tell us that the great giants of Jupiter and Saturn are close by. Millions of kilometres away, of course. As if tuning in was precise and necessary to be able to wield one's own resources, and tune in to others, in consensus. It is a libertarian consensus, without doubts, without impositions, without fears.

    And so it was that 29 celebrations ago... we passed through these places, with the apparent idea of stopping and "we'll continue". But the real idea was to "continue" moving towards the future, but leaving permanence, perseverance... that now -once again- welcomes us.

    And under the Prayer Call, once these... times have passed, we can assure... -those of us who intermediately gestated the whole project- we can assure that THE PROVIDENTIAL IMPRONT was, and is!... with the idea, with its development, with its evolution, with its contributions, with its innovations. All this is not without difficulties, discomforts and misunderstandings... Yes. Here is a Providential proof: despite all the inconveniences that weigh down..., the impulse to expand, the impulse to continually flourish is there mysteriously.

    And through us it exercises, it shows itself.

    Our participation is... representative, intermediary.

    And that moves us, it amazes us.

    And by saying prayerful, it urges us to transmit these evidences... for those who join us, for those who arrive: so that this mysterious, providential plasticity, each being incorporates it in their daily life. And be present, past and future at the same time. And feeling how in giving up the leading role and becoming equivalents, intermediaries, and representatives... means "liberation". It means getting rid of that personal importance that is exercised so much in the name of possessing daily, everyday truths, but they undermine creative processes on a daily basis.

    Hence... it is up to us -as intermediaries, as representatives, as puppets of the Creative Mystery- to assume that presence, to feel it and to exercise it rigorously! A rigour that does not punish, that does not pursue, but is extremely vigilant, so that the gifts of Providence are respected, are noticed!

    And so let our consciences remain, with responsibility, with care they have for us, but I insist, with the rigour of being custodians of what arrives without being asked for, of what appears without waiting for it.

    Oh!... Yes! There are endless resources, to the extent we know how to rigorously guard them, we become more amazed, we aspire more, we are reinforcing our decisions, alerting us immediately!, in the face of any incident that, however small, is solved, but if it is left, it remains and... it grows and thrives.

    This Prayerful Call reminds us, not as past, present or future, but as "immanent" -that is, intrinsically in the area of existence and life-, that we are receptacles of messages, ideas, and projects. That we are in communion with the living, in harmony with ideals and in consensus with projects.

    And this is how we can -without power- transmit what has been revealed, cultivate what has been discovered and let ourselves be carried away by attention and alertness. So that in the so-called "difficult, complex or complicated moments", we have our being… ready, willing, active, precise, exact!

    It is the demand that now, in this transit, we are asked for to act as intermediaries to guard this Providence; thus each being feels with clear decision to collaborate, help, respect and gladly accept diversity of versions, visions... and thus avoid arrogating exercises of justice, punishments or similar situations, arbitrarily.

    Trust, not only in one's duty of service, but trust in "the others"; the others who are similar, the others as living systems, and obviously also those of our lineage in this humanity.

    Let us not in any way supplant the capabilities, resources and confidence of others.

    Do we punish perhaps the child when he or she does not yet know how to speak, because of poor pronunciation?

    Do we get angry perhaps when the child rides the bike for the first time, and falls off?

     No. Of course not. We trust. And when he already maintains his balance, we trust more. And so we respect. And so we never become anyone's crutch.

    But at the same time, "but at the same time" - simultaneously- we take care for ourselves, we become "interpendent". With the idea that every being feels!... feels that in the other one will be a complaisant acceptance before a need. "There will be a complaisant acceptance before a need".

    So it is not at odds!... the confidence of every being in himself and the mutual respect for each being to exercise his Providence... it is not at odds with feeling united and knowing, with certainty, that we will be welcomed when the need arises.

    And it is thus that, being now passing through humanity with despair, we must contribute, with our presence, with the rigour of the cultivation of Providence, that FULL TRUST in our ideals, in our projects. Knowing how to adapt without giving up. Putting aside confrontation -that makes you tremble.

    Every being of humanity is demanded according to the talents that Creation has bestowed upon him. It never asks him for more. But that consciousness that we will never be asked for more than we can give is the Providential consciousness. But if we remain in the human consciousness, and do not bind ourselves to creativity, to care, to the evidence of the Creator Mystery, if we set it aside and "hedonize" our function, of course, then... the closest, the most distant, the nearest one... will demand, will ask, will force us! to give more than we are or have.

    And it is easy to fall into the trap of the dominant, of the dominator, and then to feel invalid, to feel stupid, because that one, or the other one, criticizes us, pursues us, demands from us, imposes on us!...

    And it turns out that we are here, in Existence, in Life, providentially gifted, and no more is required of us than what we are. Consequently: they do not demand of us, they let us flow; under the reference of Creation, of course.

    Are we going to allow someone to supplant that reference?

    No way.

    Our Help is the Name of the Creator Mystery, and under it -the Prayer Call dictates- we refer, we ally. But when someone wants to hold on to our protagonist role, to our goodness, to our evil, to our envy, to our anger, to our prejudice... we must say noNo.

    If the Creator Mystery does not punish me, does not persecute me, it respects me -mysteriously, yes- by what right does anyone usurp that position -grossly, of course- and make us weaken the link with the Eternal, and fall into the daily justice?

    "This can be done, this cannot be done, this is right, this is wrong...”.

    Maintaining that reference link will allow us to say "NO" to power that demands us, that accuses and punishes us. To say "no".

    And to say "no" to our own positions, which frequently fall into victim thinking or a daily protagonist role.

    And to say "no" to the preponderance of man over man is to say "yes" to the Providence of the Mystery, to the evidence of its assistance, to the perseverance of its influence, of its care, of its LOVE!

    And, of course, that position is not detached -as one might think in an easy criticism-… from our search, our interest, our discovery, our disagreement, our seeking, from our learning... No! It is part of the Providential warmth.

    The joy... Yes, the joy of feeling protected by something we cannot control, by something we cannot dominate, by something we cannot demand!..., that joy is huge.

     Yes, because when the being of humanity arrogates to itself "divine functions”, -let’s allow the word- without knowing them, and sets itself up as "judge and part", and other things, it generates this world in which we move daily. It generates those bestial gaps of hunger and abundance!, those incredible gaps between men and women, those terrible!… gaps in culture, health and resources.

    And even though we are in that terrible and dramatic panorama, our providential joy must remain. And knowing we are... as intermediaries of a liberating message, of a life project, meditated, prayed, and contemplated that encourages our participation, promotes enthusiasm... and helpful availability, that does not take its toll, but it is there ready and available... without allowing abuses, without satisfying selfishness, without justifying truths.

    Let us feel ourselves to be bodily, tangible participants... in today's Prayerful Call. Let it involve us... as beings of presence.

    MERCY

    ***

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  •  

    Y por lo que se conoce de los ritmos de creencias, de culturas y civilizaciones, cada una marca, en la humanidad, determinados momentos: para festejar la cosecha…, por la llegada de la primavera…, por la alegría de las primeras nieves…, por el recuerdo del nacimiento del primer hijo, por el recuerdo de los esponsales, por el bautizo del guerrero… Podríamos enumerar multitud de aconteceres… a veces más o menos pequeños, personales, o grandes y comunitarios.

    Y es como –en todos los casos- si se diera, la comunidad humana, la ocasión, la oportunidad de revisar, de dialogar, de conversar, de rectificar, de perdonar, de planificar, de orar…

    Es un inconsciente colectivo que mueve a la especie a depurarse, según calendarios, según lunas, según diversas situaciones, pero en todos los casos se busca esa… VIRTUD: convertirse, al menos por unos días, en virtuoso.

    El Kumbh Mela, en India, es capaz de recoger a más de 15 millones de personas en actos de purificación, de convivencia, de ritos, gurúes… Y no importa si ricos o pobres o… –por poner un ejemplo de increíble motivación-.

    Pero, de igual forma, la llegada del Ramadán o la entrada del Yom Kippur o, en nuestra cultura, la llegada de la Navidad…, supone un acontecer para revisar, repasar… y acrecentar la Fe, perdonarse y perdonar; pero corregir lo torcido, recuperar lo roto.

    Si nos fijamos en el sentido de todas estas ritualidades, en todas ellas late, inicialmente, una palabra: NACER. NACER DE NUEVO.

    Es como cuando llega el aniversario de cada uno, y se hace una valoración de lo alcanzado, lo conseguido y lo perdido, lo olvidado. Pero… estos aconteceres de humanidades suponen un empezar de nuevo. Volver a nacer.

    Volver a nacer con lo que ya se sabe, se conoce y se ha vivido; aspirar a un ser nuevo que no está salpicado por tantas y tantas decepciones, rabias, imposiciones… y un largo etcétera que “conmina” las esperanzas y los ideales.

    En nuestra cultura… –“nuestra” por la prevalencia y la prepotencia con la que se instaló, con la que nos educaron, con la que nos enseñaron, con la que nos impusieron-… no había otra información. Y en otros lugares pasaba lo mismo. 

    Las religiones se apoderaron de nuestras mentes, de nuestros sentires. Se hicieron dueñas de nuestra educación. Penetraron hasta en nuestro más profundo subconsciente. Nos hicieron pecadores a todos, de repente o poco a poco. Poco sitio había para los justos; poco espacio para “lo bueno”.

    Así que decir “nuestra” es decir “impositiva”, “obligada”, “recalcada”, insistida”… 

    Sin remedio de referencias, sin remedio de confluencias, cada una de ellas se hizo nuestro sentir… y, con ello, nuestra forma de pensar, organizarnos, compartir… 

    Y a partir de ahí, las guerras interminables por demostrar cuál es la mejor forma de nacer, cuál es el mejor prototipo de individuo.

    La Llamada Orante de hoy nos implica en ese nacer con naturaleza universal. Sin patriotismos religiosos. En ese NACER que nos descubre con unas características impuestas, a las que tenemos que dar otra respuesta que no sea la guerra, la negación, el combate o… la ignorancia.

    Si la humanidad como tal, en su transcurrir, buscaba momentos para revisar, repasar, reconsiderar… asumamos ese ritmo bajo cualquier referencia: el ritmo de saber que al menos, ¡al menos! una vez… –en este caso, cercano: cada año-, podemos remodelar nuestra naturaleza; vernos nacer de nuevo, sin los apegos condicionantes, sin las demandas obsesivas, sin las ideas fijas inamovibles.

    Días o momentos de encontrarse en oración con el Verbo Creador… sin nombre, sin apellidos –pero que socialmente nos han condicionado-. Asumámoslo como un momento, pero evaluémoslo como una oportunidad. Una oportunidad en ese NACER. Y como es todo nacer: ¡nuevo!, ¡dispuesto!, ¡creativo!, ¡pulcro! ¡Ay!... Deseoso de gratitud.

    La especie humanidad tirita de miedo. Vislumbra sus desastres. Duda de sus recursos. Y aspira a la muerte como alivio.

    Es momento, no solo puntual sino ¡diario! –pero ahora nos conmina lo puntual-, de hacer honor a la vida, hacer honor a su contenido y su capacidad, asombrarnos por su instauración misteriosa, advertir-nos, en nuestro vivir, del Milagro que cada día acontece… para volver a suspirar, a aspirar… y jugar con la risa. Y abandonar el golpe.

    Al estar en este NACER que nos… ¡toca!, podemos descubrir –como si no se supiera- que EL AMAR es lo que importa. Es el fundamento. Es la transcendencia.

    Sin saber… lo que realmente es, pero sintiendo lo que reflejamente nos conmueve, nos hace saltar a otros momentos de consciencia… en los que el Universo se hace grandioso y nuestra sensibilidad se hace ilimitada.

    Ese “nacer de nuevo”… es el AMA-NECER que, en otras muchas ocasiones, el Sentido Orante nos lo recuerda para que sea un leitmotiv diario –¡no impositivamente circunstancial!, como ahora aceptamos y asumimos- que nos dé también otra oportunidad, ¡teóricamente más grande o más amplificada!… que la imposición cultural y la costumbre que llevamos encima. 

    Pero ese cultivo al AMA-NECER –“nacer por Amor”-… es el que nos debe acompañar cada día. Y bien está que por las circunstancias, para no entrar en la continua guerra, sepamos también recogernos en este culminante año, que para unos será una cosa, y para otros otra, pero que, bajo el nivel de referencia, hemos dado ya una vuelta. Nos han “alumbrado”.

    ¿Saben? El alumbramiento es el acontecer que sucede cuando la placenta se desprende de la intimidad materna, cuando ya el ser alcanza una individualidad. 

    “Alumbramiento”. “Alumbrar”. Y bien dice: que en cada uno de esos momentos, una nueva luz aparece. 

    Y de lo que tenemos que darnos cuenta –y nos requiere el Sentido Orante- es que cada día alumbramos. Es nuestra naturaleza: ¡alumbrar!... en la oscuridad. Ahora con otro sentido, pero, a la vez, con la independencia de que hemos nacido otra vez… en este vasto Universo en el que… –podríamos decir hoy, bajo el Sentido Orante- “sin duda”, ese Misterio Creador de inmensidad oscura –Misterio- alumbra una franja de luz…; una pequeña franja que ilumina, que ¡sale! de ese Misterio Creador. Y que, en lo grandioso, lo vemos en los infinitos números de estrellas, insignificantes ante lo oscuro, lo Misterioso.

    Igual proporción observamos entre nuestra tierra firme y el agua que nos rodea: una desproporción que impresiona.

    Y en esa impresión es cuando debemos asombrarnos de pertenecer a ese Misterioso Acto de Amor… que supone la aparición de la LUZ…; y, con ello, que supone nuestro aporte luminoso.

    No importa a qué género pertenezcamos. Somos seres gestados para dar testimonio de Luz. Para alumbrar.

    Si nos damos a nuestro sentir, si nos damos a purificar este sentir, amando… y amando y amando, desde lo más insignificante hasta lo que consideramos más grandioso… estaremos siendo semejantes, parecidos a ese milagro de vivir. Seremos milagrosos y milagreros, y tendremos la potencialidad de transmitir milagros. De no dar nada por perdido. De no juzgar. Y así, ampliar la posibilidad de no ser juzgados.

    El Amar no puede ser condicional. No puede estar sujeto a una “libertad condicional”. Es en su ejercicio, en su búsqueda y en su desarrollo, en donde el ser se descubre…; en donde somos capaces de dar sentido –con nuestros sentidos- a todo el arte y belleza que supone el “creer”; en ver ese nacer transfigurado; en ver esa muerte, resucitada. 

    Y en consecuencia, no desfallecer ante la constante amenaza… y el permanente aviso que nos condena, que nos castiga…

    Y dar otra respuesta, en la que el vivir sea una lozanía, en la que el vivir sea un descubrirse, en la que el vivir no tenga tiempo, en la que el vivir traspase fronteras, ¡en la que el vivir amadamente disuelva los límites… y se haga luminaria… ¡y nos podamos contemplar en las estrellas!

     

    No aplacemos… No aplacemos para otro día, para luego, para más tarde… la función de brillar impecablemente. De alumbrar renacidamente. De resucitar… 

    Y ahuyentando, así, la desesperada fuga de la muerte.

    ¡ÁMEN!

    ***

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  •  

    And from what we know of the rhythms of beliefs, cultures and civilizations, in humanity, each one marks certain moments: to celebrate the harvest..., the incoming of springtime..., the joy of the first snows..., the memory of the birth of the first child, the memory of the nuptials, the baptism of the warrior... We could mention numerous events... sometimes more or less small, personal, or great and communal. 

    In all cases is like if the human community were given the opportunity to review, to dialogue, to talk, to rectify, to forgive, to plan, to pray...

    It is a collective unconscious that moves the species to purify itself, according to calendars, according to moons, according to different situations, but in all cases it seeks for... VIRTUES: to become, at least for a few days, virtuous.

    The Kumbh Mela, in India, is capable of gathering more than 15 million people in acts of purification, of coexistence, of rites, gurus... And it doesn't matter if they are rich or poor or... –just to give an example of incredible motivation.

    But, in the same way, the arrival of Ramadan or the entrance of Yom Kippur or, in our culture, the coming of Christmas..., supposes an event to review, to revise... and to increase the Faith, to forgive oneself and to forgive; but to correct what is crooked, to recover what is broken.

    If we look at the meaning of all these rituals, in all of them beats, initially, one word: TO BE BORN. TO BE BORN AGAIN.

    It is like when each one’s anniversary arrives, and an assessment is made of what has been managed, what has been achieved and what has been lost, what has been forgotten. But... these humanities events mean a new beginning. To be born again.

    To be born again with what one already knows, has learned and has lived; aspiring to a new being that is not sprinkled with so many disappointments, rages, impositions... and a long etcetera that "threats" hopes and ideals.

    In our culture... -"ours," due to prevalence and arrogance with which it was settled, with which we were educated, with which we were taught, with which we were imposed-… there was no other information. And elsewhere the same thing was happening.

    Religions took over our minds, our feelings. They took over our education. They penetrated even into our deepest subconscious. They made us all sinners, suddenly or slowly. There was little room for the righteous; little room for "the good".

    So to say "ours" is to say "imposed", "forced", "emphasized", insisted"...

    Without any references, without any confluences, each one of them became our feeling... and, with it, our way of thinking, organizing ourselves, sharing...

    And from there, endless wars to prove which is the best way to be born, which is the best prototype of individual.

    Today's Prayerful Call involves us in that birth with a universal nature. Without religious patriotisms. In that BIRTH that discovers us with some imposed characteristics, to which we have to give another answer that is not war, negation, combat or... ignorance.

    If humanity as such, in its passing, was looking for moments to revise, review, reconsider... let us assume that rhythm under any reference: rhythm of knowing that at least, once... -in this case, close: every year-, we can remodel our nature; see ourselves being born again, without the conditioning attachments, without the obsessive demands, without the immovable fixed ideas.

    Days or moments of meeting in prayer with the Creator Word... without a name, without a surname -but which have socially conditioned us. Let’s take it as one moment, but let us evaluate it as an opportunity. An opportunity of that BEING BORN. And as it is in any being born: new!, willing!, creative!, pure! Oh!... Eager for gratitude.

    The human species shivers with fear. It glimpses its disasters. Doubts its resources. And aspires to death as a relief.

    It's time, not just eventual, but daily! -but now we are moved by the preciseness-, to honour life, to honour its content and its capacity, to be amazed by its mysterious establishment, to warn us, in our lives, of the Miracle that happens every day... to sigh again, to aspire... and to play with laughter. And abandon the blow.

    By being in this to BE BORN as we are… we can discover -as if we didn't know- that LOVE is what matters. It is the foundation. It is the transcendence.

     Without knowing... what it really is, but feeling as a reflection what moves us, it makes us leap to other moments of consciousness... in which the Universe becomes great and our sensitivity becomes unlimited.

    That "being born again"... is a LOVING DAWN that, on many other occasions, the Prayerful Sense reminds us of, to become a daily leitmotiv –not by circumstantial imposition!, as we now accept and assume- that gives us another opportunity, theoretically greater or more amplified!... than the cultural imposition and custom that we carry with us.

    But this cultivation of the LOVING DAWN -"born for Love"-... must be with us every day. And it's good that, due to the circumstances, to not enter into the continuous war, we must know also how to gather ourselves in this culminating year, which for some people will be one thing, and for others a different thing, but under the reference level, we have already taken a turn. We have been "enlightened".

    Do you know? [1]Birth (enlighten) is the event that occurs when the placenta is detached from the mother's intimacy, when the being already reached individuality.

    "Enlightenment". "Enlighten". And it well says: that in each of these moments, a new light appears.

    And what we have to realize -and what the Prayerful Sense requires of us- is that every day we give birth (enlighten). It is our nature: to give light... in the dark. Now with another meaning, but at the same time, with the independence of having being born again... in this vast Universe in which... -we could say today, under the Prayerful Sense- "without a doubt", that Creative Mystery of dark immensity -Mystery- illuminates a strip of light...; a small strip that illuminates, that comes from that Creative Mystery. And we can see its magnificence in the infinite numbers of stars, insignificant before the darkness, the Mysterious.

    We see the same proportion between our land and the water around us: an impressive disproportion.

    And it is in that impression that we should be amazed of belonging to that Mysterious Act of Love... which is the appearance of LIGHT...; and, with it, which is our luminous contribution.

    It does not matter to what gender we belong to. We are beings gestated to bear witness of Light. To give light!

    If we devote ourselves to our feeling, if we devote ourselves to purifying this feeling by loving... and loving and loving, from the most insignificant thing to what we consider the greatest one... we will be similar to that miracle of living. We will be miraculous and miracle makers, and we will have the potential to transmit miracles. Of giving nothing up for lost. Not judging. And thus, widen up the possibility of not being judged. 

    Love cannot be conditional. It cannot be subject to "parole". It is in its exercise, in its searching and in its development, where the being is discovered...; where we are capable of giving meaning -with our senses- to all art and beauty that "believing" implies; in seeing that birth transfigured; in seeing that death, resurrected.

    And consequently, not to faint before constant threat... and the permanent warning that condemns us, that punishes us...

    And giving another answer, in which living is a freshness, in which living is a discovery, in which living has no time, in which living crosses borders, in which lining lovingly dissolves limits... and becomes luminous... and we can contemplate ourselves in the stars!

    Let’s not postpone... Let’s not postpone to another day, for later... the function of shining impeccably. Of giving light in a reborn way. To resurrect... 

    And thus chasing away the desperate flight of death

    AMEN!

     

    [1] In spanish “Birth” can be said “alumbramiento”, which means to be enlightened.

    ***

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